Normas y convivencia en casa de la familia anfitriona
Por qué existen y cómo ayudar a tu hijo a adaptarse a ellas.

Toda casa funciona con normas, aunque en la nuestra ya no las veamos: a qué hora se cena, cuánto dura una ducha, cómo se avisa cuando vamos a llegar tarde. Cuando tu hijo llega a la casa de su familia anfitriona, se encuentra con las de otra familia. Aprenderlas forma parte de la experiencia, y entender por qué existen lo hace mucho más fácil.
Para qué sirven
Las normas permiten que la convivencia sea cómoda para todos y que la familia sepa cómo acompañar a tu hijo en el día a día, mientras está a su cargo. Antes de su llegada, la familia anfitriona recibe información sobre sus responsabilidades hacia el estudiante y sobre lo que se espera de él en la casa. Así, ambas partes conocen desde el principio las pautas de convivencia del programa.
Además de las normas propias de cada casa, el programa establece unas pautas comunes de convivencia y seguridad para todos los estudiantes. La familia anfitriona puede añadir horarios y normas según la edad del estudiante y la forma de funcionar de su casa.
Lo que suele encontrarse
- Horarios. Hay una hora de vuelta a casa y conviene respetarla, sobre todo entre semana.
- Avisar de los planes. Adónde va, con quién estará y cuándo piensa volver. Y el móvil cargado y operativo cuando sale.
- Invitados. Antes de llevar a alguien a casa, pregunta.
- Comidas. Se respetan los horarios de la familia y, si no va a llegar a cenar, avisa con tiempo.
- Habitación y espacios comunes. Tiene su habitación individual y la mantiene en orden; las zonas compartidas se cuidan entre todos.
- Baño y colada. Se adapta a las rutinas de la casa: los turnos de ducha y cómo y cuándo dejar la ropa, que se lava con la colada de la familia.
Las normas del colegio
El colegio tiene las suyas. En los primeros días entrega el journal, una agenda con las normas del centro que también se usa para la comunicación diaria. Las normas de casa y las del colegio conviven, y tu hijo aprende pronto a moverse con las dos.
Cuando una norma no se entiende
Lo mejor es preguntar. Muchas veces, lo que al principio parece extraño tiene una explicación sencilla: una costumbre de la casa, el horario de trabajo de los padres, una forma distinta de organizarse. Preguntar con naturalidad, en inglés, ayuda a entender la norma y a ganar confianza con la familia.
Si una norma le genera una preocupación que no se resuelve hablando, la persona a la que acudir es su Student Adviser en Irlanda.
Cómo ayudarle desde España
Háblalo con él antes de viajar: cada casa tiene sus normas y adaptarse a ellas es parte de la experiencia. Durante el curso, si te cuenta algo que le cuesta, escúchale y anímale a hablarlo con la familia o con su Student Adviser. La comunicación sobre el programa se canaliza a través del equipo, y así tú siempre tienes un interlocutor en MUNDI.
Aprender a vivir con las normas de otra casa es una de las formas más claras en que tu hijo gana autonomía durante el curso.
¿Te gustaría saber cómo sería la convivencia de tu hijo con una familia anfitriona?
